Sierra & Tierra: Richmond, CA: Triste Prueba de la Crueldad de los Contaminadores

junio 04, 2015

Por Javier Sierra

Demasiado a menudo, la ironía no tiene vergüenza. Y si no, que se lo pregunten a los residentes de Richmond, California, una comunidad de bajos ingresos, eminentemente hispana y víctima de uno de los peores bombardeos de contaminación de combustibles fósiles en todo el país.

El asedio tóxico es incesante. Richmond —40% hispano y 5% anglosajón— no solo está rodeado de instalaciones petroquímicas, sino que de su puerto se exportan millones de toneladas de carbón y coke de petróleo (petcoke) —un residuo del refinado del crudo.

“Estacionan los trenes carboneros de una milla de longitud justo al lado de la estación de Amtrak”, dice Andrés Soto, organizador del grupo Comunidades para un Mejor Medio Ambiente. “Y luego descargan los vagones en la terminal, donde se acumulan montañas de carbón y petcoke para exportarse a China y otros países”.

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El Puerto de Richmond con los depósitos de carbón y petcoke al fondo (Foto: Sierra Club)

Se estima que en su trayecto, cada vagón de tren carbonero pierde hasta una tonelada de polvo, un agente tóxico que contiene venenos como arsénico, plomo, cromo y otros metales pesados. Este cóctel nocivo puede causar bronquitis, enfisema, cáncer y hasta muerte prematura.

Camino de la terminal, los trenes pasan justo al lado de cuatro escuelas elementales que son abrumadoramente hispanas. Y el nombre de una de ellas, nos recuerda que la ironía no tiene vergüenza.

“Se llama Verde Elementary School, la cual es 80% hispana. El polvo de los trenes carboneros aterriza en los patios de estas escuelas”, advierte Soto.

Pero en Richmond ya llueve sobre mojado.

“Las comunidades de bajos ingresos, al estar rodeadas de refinerías, ya sufren altos niveles de asma, cáncer y otras enfermedades de inmunodeficiencia”, dice Soto. “Y esto ha estado ocurriendo durante décadas. Ahora, con los depósitos de carbón y petcoke solo podemos esperar que esta situación empeore”.

El petcoke es un residuo del refinado del petróleo extremadamente tóxico y con un gran contenido de gases de calentamiento global que se exporta principalmente a Asia. Una tonelada de petcoke produce más del 50% de dióxido de carbono que el carbón, y su alto contenido de metales pesados y azufre lo convierte en una peligrosa amenaza a la salud pública.

Uno se pregunta, qué más tiene preparado la industria de combustibles fósiles para castigar a los residentes de Richmond. Increíblemente, resulta que esta ciudad también recibe las llamadas bombas rodantes, trenes petroleros que han causado devastación y muerte en varias comunidades de Norteamérica.

Richmond, sin embargo, parece más bien ser un puerto de escape para una industria carbonera que cae en picada, y que ve su producto rechazado en Estados Unidos. La recesión carbonera es tal que las algunas de las mayores compañías están en la ruina o con el agua al cuello.

Y este declive es mundial. Por primera vez, en 2013, se instaló más capacidad de energía renovable que fósil, y según Bloomberg News, este patrón es irreversible, encaminando el futuro de la energía fósil en la misma dirección que los dinosaurios de la que procede.

Mientras tanto Richmond sigue pagando las consecuencias de una cruel industria que ignora las realidades económicas y climáticas y se obsesiona con las ganancias del próximo trimestre.

“Es triste que estos ejecutivos no amen a sus hijos de la misma manera que nuestra comunidad ama a sus hijos y nietos”, se lamenta Soto. “Porque si lo hicieran, no se comportarían de esta manera destructiva que está arruinando el planeta en el que todos vivimos”.

Y esto incluye el inmediato bienestar y salud de comunidades hispanas de todo el país, incluyendo a Richmond.

Javier Sierra es columnista del Sierra Club. Sígalo en Twitter @javier_SC

Sierra & Tierra: Una Cuestión Moral: Hay que Mejorar la Calidad del Aire

mayo 11, 2015

Por Javier Sierra

¿Tiene su hijo problemas de aprendizaje? ¿Le cuesta concentrarse y se distrae con facilidad? ¿No le va bien en la escuela?

Las causas de estos problemas pueden ser numerosas. Pero un reciente estudio confirma que la contaminación de combustibles fósiles, como la gasolina y el carbón, tiene un efecto negativo en el desarrollo del cerebro humano, sobre todo en el feto, los bebés y los niños pequeños, y que a nosotros los hispanos esto nos afecta especialmente.


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Planta de combustión de carbón (Foto: Sierra Club)

El reporte —publicado recientemente por la Asociación Médica Americana y originado en Columbia University— concluye que la exposición en los primeros años de vida a los hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP), un residuo de la quema de combustibles fósiles, se relaciona con la reducción de la materia blanca en el cerebro.

“Estos trastornos en el crecimiento cerebral están a su vez asociados proporcionalmente con el descenso cognitivo y una larga lista de problemas de comportamiento”, dice el Dr. Bradley Peterson, líder del estudio y director del Instituto del Desarrollo de la Mente del Hospital Infantil de Los Angeles.

Estos problemas incluyen el trastorno por déficit de atención y la hiperactividad, síntomas típicos de niños impulsivos y con problemas de aprendizaje.

En el estudio participaron familias hispanas y afroamericanas, dos grupos sociales castigados desproporcionadamente por la contaminación del aire, desde 1997 a 2006. En los niños participantes, los investigadores observaron algo clave: cuanto más expuestos estuvieron en el seno de sus madres a los HAP, mayor fue la reducción de la masa blanca cerebral y peores fueron los problemas de comportamiento y aprendizaje más adelante en la vida.
 
“Es lógico teorizar que estos trastornos contribuyen a las malas calificaciones escolares y la deserción escolar, pero esa hipótesis tiene que estudiarse específicamente en una investigación sobre estos problemas escolares”, dice el Dr. Peterson. “Pero sí estoy de acuerdo en que algo serio tiene que hacerse para atacar este problema”.

El estudio también reveló que el daño no solo ocurre durante el periodo fetal, sino que la exposición a los HAP puede agravar la reducción de materia cerebral en los primeros años de vida.

El Dr. Peterson no es optimista sobre la posible cura de estos niños afectados por HAP y otros compuestos tóxicos.

“Ahora desconocemos cualquier intervención que pueda prevenir o invertir los efectos cerebrales y de comportamiento” de esta exposición tóxica, dice, pero agrega que una solución clara es reducir los niveles de contaminación del aire.

Esa reducción, sin embargo, para nosotros los hispanos sigue sin materializarse. En su reciente informe anual “El Estado del Aire”, la Asociación Pulmonar Americana volvió a destacar que la gran mayoría de las ciudades con la peor calidad de aire del país se encuentran en el sur y centro de California, donde viven decenas de millones de hispanos. En lugares como Los Angeles, Long Beach, Bakersfield y el Valle de San Joaquín demasiado a menudo respirar es perjudicial para la salud.

La Agencia Federal de Protección Medioambiental (EPA) está considerando mejorar el estándar federal de contaminación de smog, del actual, 75 partes por mil millones (ppb) a 65 ppb. Pero expertos médicos insisten en que para realmente proteger la salud pública, el estándar se debe reducir a 60 ppb.

Preguntado si su estudio refuerza la opinión de que los estándares de calidad del aire deben ser más exigentes, el Dr. Peterson es tajante: “Sí, nuestras investigaciones refuerzan ese concepto, y lo hacen para los miembros más vulnerables de nuestra sociedad: los niños pequeños.”

Claramente esta es una cuestión moral: La EPA tiene la obligación de mejorar los estándares federales de calidad de aire.

Javier Sierra es columnista del Sierra Club. Sígalo en Twitter @javier_SC

Sierra & Tierra: “Nuestras Vidas Son Más Importantes Que Sus Ganancias”

marzo 12, 2015

Por Javier Sierra

Lupita Pérez se hartó de respirar aire sucio todos los días de su corta vida. Y a sus 14 años de edad, decidió unirse a la pelea por un futuro de aire limpio para su hermanita que nacerá en las próximas semanas.

“Los bebés no nacen con asma. Se lo da el aire sucio y pueden morir de eso”, advierte Lupita, quien estudia su primer año de secundaria en la Desert Mirage High School, en el Valle de Coachella, CA, una de las regiones del país con peor calidad de aire.
 
En 2014, el Valle —sobre todo su parte este, donde viven miles de familias hispanas— violó 40 días el estándar federal de calidad de aire. Pocos lugares de California sufren un bombardeo tóxico más intenso. Tanto es así que el 10% de los jóvenes del Valle sufren de asma.

Uno de ellos es el hermano menor de Elijah Martínez, de 17 años, y en su último año en la Desert Mirage HS.

“El juega muy bien al fútbol, y su sueño es llegar a ser profesional, pero es triste que no pueda jugar tanto como quiere porque tiene asma”, dice Elijah.

Miles de jóvenes hispanos del Valle tienen su propia historia del sufrimiento causado por la contaminación, como Selene Hernández, cuya abuela murió de cáncer de pulmón.

“En sus últimos días se puso muy enferma y apenas podía respirar por el aire sucio. No quiero que nadie más tenga que pasar por eso”, se lamenta Selena, también a punto de graduarse de Desert Mirage HS.

Kids photoSelene Hernández, Elijah Martínez y Lupita Pérez (iz-dch) (Foto: Sierra Club)

Al igual que Lupita, Elijah, Selene y 100 estudiantes más de esta escuela dijeron basta, y en febrero, decidieron viajar durante 9 horas a Sacramento para testificar en las audiencias de la Agencia Federal de Protección Medioambiental (EPA) sobre la mejora de los estándares de smog en todo el país. El smog, un gas tóxico generado por la quema de combustibles fósiles, puede tener el mismo efecto en los pulmones que la quemaduras del sol en la piel.

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Los estudiantes de Desert Mirage HS fuera de las audiencias en Sacramento (Foto: Chris Jordan-Bloch/EarthJustice)

El actual máximo es 75 partes por mil millones (ppb), pero los expertos médicos, incluyendo la Asociación Pulmonar Americana, recomiendan que se reduzca a 60 ppb para realmente proteger la salud pública.

“Yo les exigí que el nuevo estándar sea 60 ppb porque es un derecho humano respirar aire limpio”, dice Lupita.

“Fue todo muy emocional cuando testificamos cómo la contaminación afecta nuestras vidas. Y varios de los representantes de la EPA escucharon nuestras historias con lágrimas en los ojos”, recuerda Selene.

Selene testifying EJ photoSelene Hernádez durante su testimonio (Foto: Chris Jordan-Bloch/EarthJustice)

Los beneficios de combatir la contaminación del aire son enormes. Según un reciente estudio de la University of Southern California, la mejora sustancial de la calidad del aire permite a los jóvenes desarrollar pulmones más grandes y fuertes. Desde 1990 hasta 2011, debido a las mejoras en la calidad del aire en California, los científicos observaron que entre los 2,000 participantes en el estudio hubo un espectacular incremento promedio de la capacidad pulmonar del 10%.

Los contaminadores, sin embargo, insisten en que mejorar el estándar actual perjudicaría el crecimiento y las ganancias de sus industrias. Así les responden los estudiantes:

“Vengan al Valle y vean a cualquier niño que tenga asma, y vean lo duro que es para ellos respirar y jugar”, dice Elijah.

“Hay vidas en juego. Y también hay alternativas limpias, como la energía solar y eólica”, responde Selene.

“Si ellos piensan que van a perder dinero, nosotros podríamos perder nuestras vidas. El asma ataca a cualquiera, especialmente a bebés. Nuestras vidas son más importantes que sus ganancias”, concluye Lupita, quien sueña con convertirse en abogada en Harvard o Stanford para “combatir a los contaminadores en las cortes.”

Javier Sierra es columnista del Sierra Club. Sígalo en Twitter @javier_SC

Sierra & Tierra: 62 Senadores para el Salón de la Infamia Climática

febrero 03, 2015

Por Javier Sierra  

Si hubiera un Salón de la Infamia Climática, los 62 senadores que votaron por forzar la construcción del oleoducto Keystone XL (KXL) ocuparían un lugar de honor.

En un abierto desafío a la separación constitucional de poderes, el 29 de enero, 53 republicanos y nueve demócratas aprobaron usurpar al Presidente Obama de su potestad de decir si este monumento a la avaricia petrolera de 1,200 millas de longitud —desde Alberta, Canadá hasta los puertos de Texas— se debe construir.

El Presidente Obama ya había advertido que vetaría tal intento de cambiar las reglas arbitrariamente. Aún así, la nueva mayoría republicana, con la cabeza firmemente enterrada en la arena, convirtió el Keystone XL en su prioridad número uno.

Pero sobre estos 62 senadores, ya pesa una vergonzosa lápida: los $43 millones que la industria de energía sucia ha donado a sus campañas desde 1999, según Oil Change International. Solo los Hermanos Koch donaron $125 millones a candidatos en las pasadas elecciones y ganarían unos $100,000 millones si se construye el oleoducto, un retorno de inversión del 1,600%. No es de extrañar que estos magnates petroleros planeen invertir cerca de $1,000 millones en la campaña de 2016.

12. Ruptured-Enbridge-Pipeline-from-Kalamazoo-Spill-credit-NTSBGrieta en oleoducto bituminoso que derramó 1 millón de galones en el río Kalamazoo (Foto: NTSB)

Los Koch y el resto de la industria de energía sucia creen tener el poder de comprar nuestra democracia. Lo que no tienen, es la razón. Estos son los hechos sobre el Keysone XL:

  • Cada año este proyecto de crudo bituminoso, el más tóxico del planeta, generaría unas 181 millones de toneladas de gases de cambio climático, según un estudio del Sierra Club.
  • El crudo se transportaría a las refinerías de Texas con un propósito fundamental: exportarlo a otros países.
  • El crudo bituminoso que transportaría el KXL es el más denso del mundo, lo cual requiere que el petróleo deba calentarse para que fluya a lo largo de 1,200 millas. En su primer año de operación, los tramos del KXL ya construidos se han partido 33 veces.
  • La ruptura de otro oleoducto en 2010 causó el derrame de más de un millón de galones de crudo bituminoso en el río Kalamazoo, a un costo de más de $1,000 millones en operaciones de limpieza que todavía están lejos de completarse.
  • El KXL transcurriría por encima del mayor acuífero de Norteamérica, el que surte de agua al granero del país, de donde procede el 30% de los alimentos que todos consumimos.

Senadores, si de crear empleo se trata, entonces miren con atención el asombroso avance de la industria de energía limpia, un rubro que emplea a miles de hispanos.

En 2014, la industria solar creó un 50% más empleos que la extracción de petróleo y gas. Estos 31,000 puestos de trabajo elevaron el total de esta industria a 173,000, a un ritmo 20 veces más rápido que la media nacional. En los últimos cinco años, la industria solar ha aumentado su fuerza laboral en casi un 90%.

Y la industria eólica el año pasado cuadruplicó su capacidad generadora instalando cerca de 4,900 megavatios, elevando el total nacional a 65 gigavatios. Senadores, ¿quieren realmente crear empleo? Entonces extiendan indefinidamente el crédito fiscal de producción de energía eólica (PTC) y acaben de una vez con los obsoletos subsidios a la industria petrolera.

Hasta entonces, su candidatura al Salón de la Infamia Climática es más que merecida.

Javier Sierra es columnista del Sierra Club. Sígalo en Twitter @javier_SC

Líderes de Grupos Medioambientales, Activistas y el Público Expresan en Varias Partes del País Su Apoyo a Mejores Protecciones Contra la Contaminación de Smog

enero 29, 2015

Científicos y Ciudadanos Hispanos Subrayan la Especial Importancia de Estas Protecciones para Su Comunidad

Washington, DC — Testigos de todos los sectores de la sociedad —incluyendo científicos, expertos en salud, padres de familia, líderes locales y activistas medioambientales— testificaron hoy ante la Agencia de Protección Medioambiental (EPA) a favor de mejorar los estándares nacionales de la peligrosa contaminación de smog, también conocido como ozono de superficie. Las audiencias se celebraron en Washington, DC, y Arlington, TX, y en Sacramento, CA, ocurrirá el 2 de febrero.

Desoyendo las recomendaciones de científicos y expertos, en 2008, la administración Bush estableció el estándar en 75 partes por mil millones (ppb), un nivel ampliamente reconocido por parte de la comunidad médica como insuficiente para proteger la salud pública, especialmente en poblaciones sensibles como niños, ancianos y asmáticos, y entre grupos demográficos como los hispanos.

Reforzando el estándar a 60 ppb, la EPA podrá proteger mucho mejor a todas las comunidades contra esta contaminación. Se estima que casi 26 millones de personas en Estados Unidos tienen asma, incluyendo a 7 millones de niños. Según la EPA, un estándar de 60 ppb evitaría 1.8 millones de ataques de asma, la pérdida de 1.9 millones de días escolares y unas 6,400 muertes prematuras.

La contaminación de smog proviene mayormente de la industria pesada (cementeras y pozos de fracking) y la quema de combustibles fósiles (en plantas energéticas y vehículos). El smog puede causar problemas respiratorios como ataques de asma, desórdenes nerviosos y problemas cardiovasculares. Con el tiempo, el smog puede causar daños pulmonares irreversibles e incluso muerte prematura. El público es quien paga las consecuencias de estos daños a la salud en forma de cuentas médicas, niños enfermos, y pérdida de días escolares y laborales.

La EPA propuso un nuevo estándar en octubre de 2014, y el periodo de comentarios públicos se abrió desde el 12 de enero hasta el 17 de marzo.

La Dra. Susan Pacheco, especialista en alergias e inmunología pediátrica en el Centro de Ciencias Médicas de Texas en Houston, testificó en defensa de un estándar de 60 ppb en Dallas, y declaró lo siguiente:

“Entre nosotros los latinos el problema del asma es bien severo, pero debido a que en muchos casos no tienen información al respecto, no saben la verdadera magnitud del problema. La población se sigue enfermando a pesar de los estándares que tenemos ahora. Así que es vital que bajemos a las 60 ppb. En el caso de los niños, los efectos del smog se empiezan a manifestar cuando están en el útero. Estos niños van a estar expuestos al smog toda su vida. Mientras más bajemos los estándares de smog, más saludable va a ser nuestra población”.

Mary Anne Hitt, directora de la Campaña Más Allá del Carbón del Sierra Club, también testificó ante la EPA en Washington, DC, y declaró lo siguiente:

“Hoy es nuestra oportunidad de hablar frente a personas que pueden hacer algo contra la tos crónica, el resuello y los aterradores viajes al hospital con los que conviven los enfermos de asma y otros males respiratorios. Estas audiencias van a mostrar un rostro a este sufrimiento causado por el smog. Toda la población debe tener derecho a respirar aire limpio. Los expertos médicos consideran que las 60 ppb son el mejor estándar para proteger la salud pública.


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