Recientemente tuvimos la oportunidad de entrevistar a una de las estrellas incipientes del equipo medioambiental de la administración Obama, Al Armendáriz, el Administrador Jefe de la Región 6 de la Agencia de Protección Medioambiental (EPA). Su jurisdicción comprende los estados de Arkansas, Louisiana, Nuevo México, Oklahoma, Texas y 66 naciones tribales.Nuestra columna de este mes está precisamente dedicada a esta entrevista.
Desde que comenzó su labor en noviembre, Armendáriz ha adoptado el método totalmente opuesto a regular una región que produce el 35% de las emisiones de calentamiento global del país. Ahora la prioridad de su agencia es proteger al público contra los contaminadores que durante ocho años disfrutaron de la pasividad de reguladores cómplices.
“Creemos que el contaminador debe pagar, y que la EPA debe monitorear de cerca el progreso”, dice este méxico-americano de 40 años. Y esto para nosotros suena a gloria bendita.
Pregunta: Los hispanos sufren desproporcionadamente las consecuencias de la degradación medioambiental. El 66% de nosotros, según una encuesta nacional del Sierra Club, vive peligrosamente cerca de un lugar tóxico. Esto es especialmente cierto en Texas. ¿Qué puede hacer usted para al menos aliviar este problema?
Respuesta: Yo crecí en El Paso, en la sombra de la Fundición ASARCO. En todo el país nos encontramos con los problemas causados por la proximidad entre las industrias y las comunidades. Es un problema extremadamente difícil. Nuestro primer objetivo es ayudar a las personas a que tengan un buen lugar para vivir sin tener que relocalizarlas. Hoy en día esto se hace aún más difícil. En lugares como El Paso, Texas, y Mossville, Louisiana, estamos ayudando a la comunidad a recolectar información sobre sus condiciones medioambientales. La gente es lista cuando se trata de tomar decisiones sobre los peligros implicados cuando tiene la información adecuada. En otros lugares, como los que rodean elSuperfund Site de Tar Creek, en Oklahoma, el Congreso nos autorizó a relocalizar a comunidades enteras hasta que se complete la limpieza. Ambas soluciones protegen a las personas contra los daños de la contaminación, pero ninguna es perfecta.
P: El carbón mata a la gente lentamente, especialmente a los hispanos, y las plantas de combustión de carbón en Texas son notorias por sus emisiones tóxicas. Según un estudio de LULAC, el 80% de los hispanos vivimos peligrosamente cerca de una de estas plantas de carbón. No es de extrañar que el asma se considere una epidemia en comunidades latinas. ¿Qué planes tiene para reducir la contaminación de estas instalaciones.
R: Está claro que para esta administración es una prioridad reconocer y reducir la contaminación de carbón. Nuestras esfuerzos incluyen nuevos estándares de calidad del aire, límites en las emisiones de mercurio y una estricta comprobación de permisos. Nunca antes la EPA ha actuado usando tantas leyes para combatir este problema. Todas estas medidas van a reducir la contaminación de carbón en todo el país. Todas estas medidas van a reducir la contaminación atmosférica de las plantas de combustión de carbón de todo el país.
P: Se ha encontrado con retos formidables en lo que se considera el corazón de la industria petroquímica del país. Texas se ha querellado contra la EPA por su decisión sobre el dióxido de carbono, y el regulador jefe del medioambiente de ese estado niega la existencia del calentamiento global. ¿Cuáles son sus expectativas de cambio en su región, especialmente en Texas?
R: La Región 6, la cual contribuye el 35% de los gases de invernadero emitidos por fuentes industriales en Estados Unidos, debería ser un líder en la protección de nuestro clima. En cambio, los líderes texanos están intentando entorpecer el progreso con juicios innecesarios. La EPA confía en que la decisión sobre el dióxido de carbono, la cual se tomó a raíz de un dictamen de la Corte Suprema en 2007, será confirmada en las cortes. Y yo confío que el talento existente en esta región servirá para crear la economía de energía limpia del futuro.
P: Los huracanes Katrina y Rita castigaron a la industria petrolera y petroquímica de su región, dejando un terrible rastro de contaminación a su paso. ¿Qué planes de limpieza tiene y cómo debería involucrarse esta industria en la limpieza?
R: En abril, vamos a celebrar el 20 aniversario de la Ley de Planeamiento, Protección y Restauración de las Humedales Costeros, conocida como la Ley Breaux, por el apellido de su autor. La ley ha sido extremadamente importante en ayudar a reducir la pérdida de humedales en Louisiana y en la reconstrucción de islas-barrera en el Golfo de México. Esto es importante para proteger de los huracanes a la población, los ecosistemas y la infraestructura petrolera y petroquímica. Al tiempo que no creemos que haya habido una contaminación tóxica extensa debido a las tormentas, hemos encontrado problemas aislados alrededor de instalaciones. Uno de estos problemas es el derrame de Murphy Oil en la Parroquia de St. Bernard, en Louisiana. LA EPA ha monitoreado la limpieza de este lugar a cargo de la compañía responsable del daño. Nosotros creemos que el contaminador debe pagar y que la EPA tiene que seguir de cerca el progreso.
P: La Fundición ASARCO en El Paso también dejó un doloroso legado tóxico que impacta especialmente a los latinos, incluyendo la comunidad de Anapra, en Nuevo México. Allá el envenenamiento de plomo es endémico, especialmente entre los niños. ¿Puede esperar esta población que la EPA actúe para traer justicia medioambiental a estas comunidades?
R: El legado de ASARCO no se olvidará ni borrará pronto. Durante mi visita al Latino Congreso, me reuní con un grupo de líderes comunitarios sobre la fundición. Creo que quedó claro para todo el mundo que todos —incluyendo la EPA— debemos hacer más por la comunidad. Empezamos con una discusión sincera sobre lo que la EPA puede y no puede hacer. Es probable que las medidas adoptadas por la administración Obama en febrero de 2009 son la razón fundamental por las cuales se le negó el permiso de reapertura a ASARCO. A veces, las discusiones sobre justicia medioambiental son las más difíciles cuando las personas necesitan ayuda que está fuera de la jurisdicción de una agencia. Seguiremos involucrados y unidos a la comunidad mientras avanza la limpieza de este lugar. Un día la Fundición ASARCO será parte del pasado. Por desgracia, su legado seguirá con nosotros durante varios años más.
P: Los contaminadores están gastando decenas de millones de dólares en Washington para detener los planes del Presidente Obama de establecer un futuro de energía limpia y renovable en el país. Un obstruccionismo similar está ocurriendo en su región. ¿Qué está preparado a hacer para contrarrestar a los amantes del status quo?
R: Muchos empresarios y empresarias ya ven el potencial en la energía limpia y renovable. La balanza no ha caído de un lado todavía, pero más y más corporaciones están haciendo sus productos más verdes. El ambientalismo crece en todos nosotros haciéndonos consumidores más sensatos. Yo predigo que los defensores del obstruccionismo van camino de convertirse en obsoletos junto con sus compañías.
P: ¿Qué puede decirles a los trabajadores latinos que oyen que el cambio de una economía de combustibles fósiles a una de energía limpia y renovable impondrá una insoportable carga tributaria para ellos?
R: Recientemente testifiqué ante la Comisión de Recursos Naturales de la Cámara de Representantes de Texas durante una audiencia sobre el nuevo estándar de ozono de superficie, el clima y los contaminantes atmosféricos. Y allí les mostré un gráfico que subrayaba los beneficios de tener un aire limpio. Y creo que los miembros de la comisión se quedaron asombrados. Ahora nos gastamos miles de millones de dólares en importar petróleo. Una economía de energía limpia y renovable nos ahorrará dinero y creará empleos.
Atrás han quedado los años de la administración Bush en los que cada gallinero --cada agencia federal-- tenía su zorro --su regulador-- para vigilarlo. Desde el Departamento del Interior, incluyendo el Servicio Forestal Nacional, hasta la Agencia de Protección Medioambiental (EPA), quienes regulaban a la industria correspondiente eran sus más asiduos servidores.
Ahora los zorros han sido sustituidos por perros guardianes, reguladores comprometidos con aplicar la ley y proteger a nuestras comunidades contra la lacra de la degradación medioambiental.
Uno de estos nuevos alguaciles del medio ambiente es Al Armendáriz, administrador jefe de la Región 6 de EPA, la cual comprende Texas, Nuevo México, Arkansas, Louisiana, Oklahoma y 66 naciones tribales.
Cuando asumió su puesto en noviembre, Armendáriz se encontró con una agencia desdentada que convirtió en un arte el mirar al otro lado mientras la región entera generaba el 35% de los gases de calentamiento global que se producen en Estados Unidos.
Al mismo tiempo, su llegada fue recibida con abierta hostilidad por el mayor y más influyente estado de la región, Texas, el cual se ha querellado contra la EPA por declarar el dióxido de carbono un gas perjudicial a la salud humana. Además, el regulador jefe del medio ambiente del estado niega la existencia del calentamiento global.
"La Región 6 debería ser un líder de la protección del clima", dice Armendáriz en una entrevista con Sierra & Tierra. "En lugar de ello, los funcionarios de Texas están intentando obstaculizar el progreso con querellas innecesarias".
Por otro lado, Armendáriz, un méxico-americano de tercera generación de solo 40 años, es optimista en la derrota final de este obstruccionismo.
"Más y más corporaciones están haciendo sus productos más verdes", dice. "El ambientalismo crece en todos nosotros haciéndonos consumidores más sensatos. Los defensores del obstruccionismo van camino de convertirse en obsoletos junto con sus compañías".
Pero antes de llegar a ese futuro, Armendáriz tiene enormes retos que confrontar. Uno de los mayores es la contaminación procedente de las decenas de plantas de combustión de carbón que envenenan el aire de miles de comunidades. Según un estudio de LULAC, el 80% de los hispanos vivimos peligrosamente cerca de una de esas instalaciones.
"Está claro que para esta administración es una prioridad reconocer y reducir la contaminación de carbón", indica Armendáriz. "Nunca antes la EPA ha actuado usando tantas leyes para combatir este problema. Todas estas medidas van a reducir la contaminación de carbón en todo el país".
Armendáriz, un prestigioso catedrático de ingeniería civil, conoce la contaminación tóxica de manera íntima. El nació en El Paso, Texas, cerca de la Fundición ASARCO, la cual durante más de un siglo, hasta que se clausuró en 1999, emitió millones de toneladas de plomo y otros metales pesados. Gracias en parte a sus esfuerzos, la EPA negó en 2009 el permiso para reabrir la fundición.
"En todo el país nos encontramos con los problemas causados por la proximidad entre las industrias y las comunidades", dice. "Es un problema extremadamente difícil. Nuestro primer objetivo es ayudar a las personas a que tengan un buen lugar para vivir sin tener que relocalizarlas".
Armendáriz, quien reconoce que se tardará en olvidar y borrar el terrible legado de ASARCO, visitó El Paso en enero para reunirse con representantes de comunidades afectadas por este envenenamiento industrial.
"Está claro que todos, incluyendo la EPA, tenemos que hacer más por la comunidad", reconoce. "A veces, las discusiones sobre justicia medioambiental son las más difíciles cuando las personas necesitan ayuda que está fuera de la jurisdicción de una agencia. Seguiremos involucrados y unidos a la comunidad mientras avanza la limpieza de este lugar".
Otro foco de atención para Armendáriz es el legado tóxico del derrame de petróleo procedente de una instalación de Murphy Oil tras por el paso del Huracán Katrina y que ha causado significativos daños en St. Bernard, Louisiana.
"LA EPA ha monitoreado la limpieza de este lugar a cargo de la compañía responsable del daño", dice. "Nosotros creemos que el contaminador debe pagar y que la EPA tiene que seguir de cerca el progreso".
Y hablando de progreso, Armendáriz muestra su gran preocupación por los costos económicos y de salud causados por nuestra adicción petrolera y carbonera, y defiende que el futuro pertenece a las fuentes energéticas limpias y renovables.
"Nos gastamos miles de millones de dólares en importar petróleo", dice. "Una economía de energía limpia y renovable nos ahorrará dinero y creará empleos".
Nos sentimos todos más seguros con este nuevo alguacil en Texas.
Javier Sierra es columnista del Sierra Club. Sígale en Twitter @javier_sc.
La ceremonia tuvo lugar el 17 de marzo en un salón del Capitolio, cortesía de los representantes Raúl Grijalva (D-AZ) y Ben Luján (D-NM), con la asistencia de varios de los protagonistas del libro y decenas de activistas del medio ambiente.
Protagonistas y autoras del libro: izq a dch., atrás, Juan Fernández, Luis Aguilar, Juan Parras, Javier Sierra; delante, Kristina Ortez; Sharon Freeman, coautora; Charito Kruvant, coautora; Paula Boland, Jorge Rivera. "Hispanics Living Green", escrito y publicado por Charito Kruvant, presidenta de Creative Associates International; y Sharon Freeman, presidenta de AASBEA, es una colección de 14 biografías de hispanos que han optado por centrar sus vidas en el respeto a la naturaleza y la preservación de nuestra herencia natural. Carl Pope, ex Director Ejecutivo del Sierra Club, escribió la introducción del libro.
Nuestra columna Sierra & Tierra está dedicada este mes a tres de los protagonistas del libro, Juan Parras, un defensor de la justicia medioambiental en Houston, Texas; Chris Vélez, dueño de una granja orgánica en California, y Alberto González, el dueño GustOarganics, el primer restaurante orgánico certificado por el Departamento de Agricultura en Nueva York.
Kruvant invitó a los asistentes y a todos los lectores del libro a compartir con ella sus experiencias verdes, cómo cada uno de nosotros intenta armonizar nuestras vidas con los entornos naturales y el respeto por los recursos de los que todos dependemos.
El libro está disponible aquí. Puede ponerse en contacto con Creative Associates International aquí y con AASBEA aquí.
Washington, DC, 16 de Marzo, 2010 — De Virginia a California, activistas del Sierra Club están celebrando hoy decenas de eventos para apoyar la campaña de la Agencia de Protección Medioambiental (EPA) para reforzar las salvaguardas contra el smog fundamentadas en la Ley de Aire Limpio.
Basada en un exitoso historial de reducción de la contaminación sin entorpecer el crecimiento económico, la propuesta sobre la Ley de Aire Limpio más reciente reduciría significativamente las emisiones del peligroso smog, el cual proviene principalmente de las plantas de combustión de carbón y los vehículos.
Los eventos de hoy incluyen manifestaciones frente a plantas de carbón, concursos para identificar los lugares más contaminados, recompensas a quienes usen el transporte público, las Olimpiadas del Aire Limpio y concursos de la burbuja de humo negro, entre otros. Con la participación de Doctores pro Responsabilidad Social, las agrupaciones hispana y afroamericana del Congreso, y las Hermanas de St. Joseph of Carondelet, por mencionar a unos pocos, los eventos mostrarán un amplio apoyo al aire limpio.
El aire limpio no es sólo un tema medioambiental. Es también un tema de la salud, de la economía y de la justicia medioambiental. Todo el mundo merece respirar aire limpio.
“Los nuevos límites de smog que propone la EPA nos ayudarán a todos a respirar mejor. Promocionarán más opciones de transporte —como transporte público, vías seguras para ciclistas y peatones, y mejores planes para reducir la congestión”, dijo Ann Mesnikoff, Directora del Programa de Transporte Verde del Sierra Club.
“Las nuevas salvaguardas también ayudarán a limpiar una de nuestras fuentes de energía más sucias —las plantas de carbón”, agregó Anne Hitt, Subdirectora de la Campaña Más Allá del Carbón del Sierra Club. “Casi la mitad de estas plantas empezaron a operar hace 50 años, y muchas de ellas carecen de controles de contaminación modernos”.
La EPA propone que el límite primario de ozono de superficie, o smog, se reduzca entre 60 y 70 partes por mil millones, una variable que protege la salud humana, según los médicos y otros científicos. La agencia también propone reducir el límite secundario, lo cual ayudaría a aliviar problemas medioambientales como la neblina tóxica.
El Sierra Club urge a la EPA a que establezca los estándares primario y secundario dentro de límites más protectivos. Esto ayudará a proteger la salud pública, y los entornos naturales especiales y las economías que dependen de ellos. La agencia aceptará comentarios públicos al respecto hasta el 22 de marzo.
Michael Brune (de 38 años) ya está al timón del Sierra Club, la mayor y más antigua organización medioambiental del país, al convertirse el lunes, 15 de marzo, en el sexto director ejecutivo de la entidad.
Brune, ex director ejecutivo de Rainforest Action Network, se comprometió a continuar la labor protectora de la organización y anunció que lo mejor del Club está por verse al enfrentarse al enorme reto del calentamiento global y de encontrar alternativas viables a los combustibles fósiles.
Brune delineó las metas del Club de la siguiente manera:
• Acabar con la Industria Carbonera: El Sierra Club, junto con una amplia coalición de grupos comunitarios de base, ha detenido la construcción de más de 115 plantas de combustión de carbón y continuaremos luchando contra aquellas que siguen en su fase de planificación. Es un buen principio para un proyecto mucho más ambicioso. Durante los próximos 20 años, el personal del Sierra Club, sus voluntarios y nuestros aliados de todo el país trabajaremos para clausurar las más de 500 plantas sucias de carbón existentes y reemplazarlas con el uso eficiente de recursos energéticos limpios y renovables. El carbón es el principal causante de las emisiones de calentamiento global y envenenamiento de mercurio, y según Médicos pro Responsabilidad Social, contribuye a cuatro de las cinco principales causas de mortandad en Estados Unidos. Poner la industria carbonera en el museo creará empleos, nos hará a todos más saludables y sería la medida más eficaz para combatir el calentamiento global. Acabemos con la industria carbonera en esta generación.
• Aportar Soluciones: La Junta Directiva del Sierra Club se ha comprometido firmemente a liderar una organización que aporte soluciones. Esto significa que no podemos trabajar simplemente para clausurar una planta de carbón. Tenemos que aportar soluciones que sean fiables y económicas para mantener las luces prendidas. Tenemos que ser tan elegantes y efectivos en promocionar soluciones tangibles y pragmáticas como lo somos para oponernos a las malas ideas. La otra cara de la moneada de oponerse a la industria carbonera es trabajar para promocionar soluciones de energía limpia. Creemos que para el 2030 todos los edificios se autoabastecerán de energía y serán neutros en sus emisiones de carbono. Incrementaremos la energía renovable hasta al menos un 25% de la generación total de energía de nuestro país en los próximos 10-15 años. Muchas personas creen que luchar contra el calentamiento global es una obligación moral, algo que tenemos que hacer para las futuras generaciones. Vemos en la crisis climática y energética no sólo una obligación sino también una oportunidad. Crear una economía de energía limpia no es sólo algo que tenemos que hacer sino que nos toca hacer.
• Reinventar la Protección de la Naturaleza: Dibuje en su mente un paisaje de su parque nacional o entorno natural favorito, y verá que hay una muy buena probabilidad de que los voluntarios y personal del Sierra Club trabajaron para excluir de esos lugares a madereros, mineros y urbanizadores. Pero mientras el planeta se calienta y las especies animales y vegetales están cada vez más en peligro, nuestra sociedad ya no puede trazar una frontera en el mapa y considerar esa área protegida. Para minimizar la pérdida de biodiversidad y entornos naturales, tenemos que proteger la resistencia de los hábitats usando la mejor ciencia que esté disponible. Esto incluye conectar grandes parques y entornos naturales con corredores de vida silvestre, restaurando humedales y otras áreas de protección, y aumentando la capacidad de absorción de carbono de los suelos, bosques, praderas y humedales. Esto eventualmente reducirá la cantidad de carbono en la atmósfera y acelerará la recuperación climática.
• Inspirarnos en la Naturaleza: El Sierra Club inventó los viajes de aventura. Ahora tenemos que reinventarlos. Cuando John Muir llevó a Teddy Roosevelt a Yosemite y las Altas Sierras, ayudó a inspirar a un presidente y a generaciones de norteamericanos para que renovaran su relación con la naturaleza. Demasiadas personas hoy en día, especialmente los que viven en áreas urbanas, carecen de los recursos, oportunidades o acceso a los entornos naturales. John Muir estaba convencido de que si las personas tenían contacto directo con la naturaleza, era mucho más probable que se esforzaran en protegerla. El Sierra Club continuará sus programas Excusiones Fuera del Barrio y Construyendo Puentes a la Naturaleza para aumentar el acceso a los entornos naturales para todos los norteamericanos. También debemos inspirar a la industria de los viajes de aventura a incluir el activismo ecologista en su propuesta básica, porque el opuesto de la Ley Muir también es cierto: los que actúan para proteger la naturaleza tienen muchas más probabilidades de divertirse en ella.
Como sexto director ejecutivo del Sierra Club, Brune asume un puesto que fue ostentado por legendarios medioambientalistas como David Brower y Michael McCloskey. Sucede en el cargo a Carl Pope, quien desde su llegada al liderazgo del Club en 1992, ha incrementado continuamente el poder político y el rigor intelectual del Club al tiempo que construyó una influyente base de más de 1.4 millones de miembros y seguidores en los 50 estados del país y Puerto Rico.