La Catástrofe Petrolera Empeora, el Presidente Viaja al Golfo
Con tristeza estamos presenciando uno de los peores desastres ecológicos en la historia de Estados Unidos. Felicitamos a las miles de personas que están trabajando duro para combatir esta tragedia. Pero sabemos que pese a nuestros mejores esfuerzos, vamos a sufrir el impacto del derrame de BP durante las próximas décadas.
El gobierno federal debe continuar usando todos los recursos a su disposición para atacar esta crisis. Pero hace falta más.
Queremos promesas de que esto no vaya ocurrir nunca más. Debemos restablecer la moratoria de exploraciones petroleras en las costas del país, inmediatamente. Y más adelante lanzar un plan agresivo que nos libre del sucio petróleo en las próximas dos décadas.
Este es un momento histórico para Estados Unidos. Las sucias industrias petroleras y carboneras han dominado nuestra economía, nuestra salud y nuestro medio ambiente durante demasiado tiempo. Se podría haber evitado todo esto si hubiéramos tenido mejores medidas de seguridad y regulaciones federales más efectivas. Pero las medidas más efectivas no nos garantizarán que un desastre similar vuelva a ocurrir. No hay respuestas efectivas para solucionar la tremenda desventaja del consumidor con respecto a la industria petrolera.
BP y otras compañías petroleras se han llenado los bolsillos con cientos de miles de millones de dólares en ganancias y se han opuesto a las alternativas energéticas limpias y renovables que crearán miles de buenos empleos verdes para los trabajadores del país. Ahora nos toca sufrir las consecuencias de los descuidos de la industria petrolera.
Esta industria usa nuestros océanos para engordar su cuenta corriente, y luego nos toca a todos sufrir las consecuencias de sus descuidos. Nos toca buscar aves impregnadas con petróleo en las playas del país.
Nos toca preocuparnos de la desaparición de los bancos pesqueros y las industrias costeras. Nos toca preocuparnos de qué hará su petróleo tóxico al agua potable y la salud de las comunidades costeras. Estamos hartos de que la industria petrolera contamine el aire y el agua y que se oponga a la economía de trabajos verdes.
¡Ya basta!


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