Es Oficial: El Derrame de BP, el Peor de su Clase en la Historia
(Foto cortesía de la Guardia Costera)
Citando a científicos del gobierno federal, el diario indica que la explosión de la plataforma Deep Horizon y el consecuente derrame vertieron al Golfo casi cinco millones de barriles de crudo.
El anterior récord lo ostentaba el derrame de la plataforma mexicana Ixtoc I, la cual en 1979 derramó 3.3 millones de barriles en el Golfo de Campeche.
El Times agrega que los científicos a quienes entrevistó aseguran que cuando el pozo fue finalmente taponado el 15 de julio, estaba vertiendo unos 53,000 galones de crudo diarios, y que durante los peores días de la catástrofe, el torrente equivalió a 62,000 barriles al día.
Lo que nos informa el Times contradice una vez más las ridículas estimaciones de BP , quien durante las primeras semanas de la catástrofe informó que se estaban vertiendo unos 200,000 galones diarios, es decir unos 4,700 barriles.
Gracias a que el Rep. Ed Markey (D-MA), presidente de la Comisión sobre Independencia Energética y Calentamiento Global, obligó a BP que hiciera públicas las imágenes del pozo desbocado, científicos independientes pudieron estimar el verdadero volumen del derrame.
Conocer la cantidad de crudo derramado es vital para calcular la multa que BP tendrá que pagar a consecuencia de su gestión del pozo.
Si el gobierno juzga que la catástrofe fue fruto de negligencia por parte de BP, impondrá sanciones de $4,300 por barril vertido, multiplicado por 4.9 millones de barriles, equivale a $21,000 millones en multas. Si se descarta que hubiera negligencia, entonces el monto total sería de $5,400 millones.
El daño ya está hecho. Pero debemos asegurarnos que BP pague por lo que la abrumadora evidencia apunta hacia una larga cadena de decisiones negligentes que desembocaron en lo que ya oficialmente se conoce como la peor catástrofe de su tipo en la historia del planeta.
En cualquier caso, recordemos que esta cantidad astronómica de crudo vertido es lo que consume Estados Unidos en sólo cinco horas. Nuestra adicción petrolera nos está saliendo por un ojo de la cara.


