La Codicia de BP No Tiene Límites
Y esto es precisamente lo que ocurre con las petroleras del mundo, especialmente con BP.
Llevamos casi cuatro meses enterándonos de las canallescas prácticas corporativas de BP desde que estallara la plataforma Deep Horizon el 20 de abril.
Hemos documentado detalladamente la negligencia temeraria (aquí, aquí y aquí) que condujo a semejante catástrofe. Pero ahora oímos que las canalladas no se limitaron al derrame del pozo desbocado, sino que se extendieron a las labores de limpieza.
El columnista Jim Hightower escribe que para ahorrarse un puñado más de dólares, la BP ha estado usando a presos para ayudar en las labores de limpieza en las playas de Louisiana, mientras su campaña de relaciones públicas presumía de dar empleo a los miles de pescadores que se quedaron sin trabajo debido a catástrofe.
Hightower —citando este artículo de la revista The Nation— indica que al principio, cuando los residentes protestaron por el uso de presidiarios en lugar de trabajadores desempleados, BP hizo un cambio cosmético. El lugar de vestir ropas de preso, a los trabajadores forzados se les dio ropas normales de civil. Listo.
El negocio es redondo para BP. Gracias a una oscura ley aprobada durante la administración Bush, la petrolera recibe $2,400 por cada presidiario que contrata, algo que se llama "crédito fiscal para oportunidades de empleo". Que quede claro que los presos no reciben un centavo por su trabajo porque es parte de su sentencia. Quienes pagamos por su manutención y cuidado somos los contribuyentes. De nada, BP.
Pero esto es sólo calderilla comparado con otros favores que las petroleras heredaron de sus amigos George y Dick. Supuestamente, la plataforma Deep Horizon le estaba costando a BP más de $500,000 diarios por el alquiler, un gasto que convenció a los ejecutivos para descuidar la seguridad de la explotación y acelerar la perforación del pozo. Ambas decisiones resultaron ser claves para la explosión final.
Pero, según Hightower, resulta que, gracias a un recorte fiscal, BP podía deducir el 70% del gasto de perforación gracias a la forzada generosidad de los contribuyentes, de usted y mía.
Ya digo, la codicia de BP no tiene límites.


